HOME | GALLERY | BOOK | | STOCK | BIOGRAPHY | CONTACT    

 
 


SEÑUELOS DE ANGUSTIA

¿De qué manera equiparar palabras contra la visión de un certero ojo?, ¿de qué forma armar las letras para contar lo que Mariauxilio Ballinas nos dice desde el fondo de su estirpe?, el latir del pulso de esta artista se escucha en el instante mismo de ver su trabajo: estas imágenes de un mundo externo que se enrosca en lo interno, esta iconografía que nos relata la historia de la infamia, la leyenda del horror, los señuelos de la angustia convertidos en poema duro y violento como son las fotografías armadas por esta mujer de su tiempo, de su tierra, de su indignación.

Pero no adelantemos designios, vayamos al centro mismo del tema, a la cárcel llamada Cerro Hueco, como si fuera una premonición sin esperanza, hueco de nada, hueco de huero, hueco de vano, hueco de alma donde años despues del apogeo de la miseria humana, de improviso, sin dar tiempo de adioses y sorpresas una madrugada quedó vacia de seres, lanzados a los rumbos de la nada, y así, como si la historia se repitiese en tiempo y objetivos, una artista del tamaño de Mariauxilio llena esas áreas del silencio para transformarlas en dolidas imágenes que nos relatan la historia de un sitio cuyo nombre desperdigaba terrores entre la gente de la entidad mancillada por injusticias y caciques, por lánguidos cantos y sordas desesperanzas, una región del mundo donde en innumerables sitios se amalgaman las flores y los detritus, como lo fue desde su inicio esta Ergástula creada para albergar a trescientos cincuenta seres y que en los últimos tiempos de su función. llegaron a ser casi dos mil, si, dos mil personas saturadas de dolor y de sudor y desánimo, un mundo viviendo en los meandros legaloides tan tortuosos como la floresta que rodeaba al edificio carcelario situado arriba del zoológico de Tuxtla Gutiérrez, deleznable metáfora de tan enrejada y tan torpe.

Desde ese entorno, allá, arriba de los cerros vegetales, más arriba de las jaulas y los animales de un zoológico sin par, otros edificios cargaban la leyenda tenebrosa del absurdo legal, de la ira soterrada y de las venganzas del poder, y esos sitios, a ese Cerro Hueco llegaron los ojos de Mariauxilio, mujer de extraña armadura que con sus cámaras va retratando, en forma sin par, el universo de la vida, los ángulos del misterio y uno de ellos, estaba, está para siempre la cárcel de Cerro Hueco que es por fin, a su vez, también prisionera, objetivo hecho reo, engrilletado por la lente de una mujer y sometido a permanecer por siempre en la Ergástula del tiempo para que las buenas conciencias que quieran olvidar, no olviden, para que los inmemoriosos y los tibios no tengan párpados que cubran su pasado, para los que no lo supieron, lo sepan, para los que no lo quisieron ver lo vean.

Pero lo vean no sólo desde el recuerdo móvil y sin agarraderas, sino desde el ángulo que la artista desea, que reptante sugiere, zalamera o desdeñosa pide, desde el punto en que Mariauxilio iracunda obliga, o melosa canta, o furiosa exige, porque el talento de esta mujer radica precisamente en la intensidad de su mirada, en una paciencia ardida, en una tolerancia implacable y en una agudeza para obturar en el instante único e irrepetible de una imagen que toma su verdadera dimensión tras haber sido sometida - qué otra palabra utilizar - a la hechicería cotidiana, irrepetible, unica y sin fronteras de lo que la artista nos propone.

Alguien dijo que la fotografía suele tenerse como la captura de los instantes - de nuevo la palabra captura se adapta a la perfección con el tema - pero en esta Ergástula la captura es mucho más que eso. Detrás de cada objeto, de cada trozo de ropa, de cada pintura en las paredes, de cada excusado batido de mierda, a un lado de las imágenes religiosas, de los camastros sin ropa, de cada rincón de los espacios antes cerrados a los vientos, después abandonados hasta que ella, María, los auxiliara en su fuga por medio de sus lentes, con su amorosa rencorosa hábil mirada, todas esas fotos que constituyen este frenéticamente reposado libro, van más allá pues aquí, en esta Ergástula, en la que usted tiene entre sus manos, se da la recaptura, los reingresos, los reencarcelamientos, las reaprehensiones, las retorturas y las reinjusticias existentes al mirar cada una de las fotos, en que además, nos asalta la magnificencia del arte de la fotografía y la brutalidad de una vida que no ha cesado sino simplemente cambiado de sitio.

Porque Mariauxilio Ballinas va más alla - también ha dicho - se adentra al hedor del sitio, a la ternura de los objetos de uso diario, a la sin razón de los hechos, a la anarquía de lo cotidiano, y con el apoyo de su sensibilidad ahita de ganas, nos lleva de ojo a mirada a imagen a sorpresa por este sendero de un territorio llamado Cerro Hueco, llenado a tope por una mujer, por una artista, por una fotógrafa que en extraña amalgama ha buscado la muerte a través de mirar la vida.

Rafael Ramírez Heredia

Invierno del 2005.



       
   
Copyright © 2006 Mariauxilio Ballinas